La adolescencia es una etapa en la vida de unser humano entre la niñez y la adultez. Esta etapa es en la que se manifiestan en las personas, más cambios que en cualquier otra. Existen cambios sicológicos, pero los más notorios son los físicos.
El término se puede definir como la edad o período tras la
niñez y que comprende desde la pubertad, hasta el desarrollo completo del
organismo.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) postula que la edad
de la adolescencia es entre los 11 y los 19 años, período que se divide entre
adolescencia temprana (12 a 14 años) y adolescencia tardía (15 a 19 años). No obstante, la edad de la adolescencia no es definitiva ya que
varía según el individuo y el grupo social al que pertenezca. Se suele
considerar que la adolescencia es entre los 13 y los 25 años.
La OMS también nos informa que un quinto de la población
mundial es adolescente, que el 85% de ellos pertenece a países pobres y de
medianos ingresos y que cada año mueren casi dos millones de ellos.
Durante la adolescencia, los cambios más notorios son los
físicos. Estos cambios varían según el sexo y la persona. Hablando de manera
general, en el caso de las niñas existe inicialmente un aumento de peso de 2
kilos por año y más tarde de 5 a 10 kilos por año; los varones aumentan de 10 a
20 kilos por año. En cuanto a la grasa, en el caso de las mujeres, comienzan a
aumentar el porcentaje y a acumular en los muslos y en otras zonas del cuerpo;
ellas comienzan a experimentar un cambio en su estructura física dando lugar a
las llamadas curvas. En los varones es notorio un aumento de la estatura, pero
una disminución del porcentaje de grasa. Ellos aumentan mucho más su masa
muscular llegando a ser el 45% del peso corporal, mientras las mujeres aumentan
grasas que representan el 30% del peso corporal. Es por ello que los hombres
llegan a ser más pesados que las mujeres. Otros cambios son en el rostro,
especialmente en el varón que va adquiriendo rasgos más toscos. También sucede
el cambio completo de la dentadura. En cuanto al aspecto sexual, las niñas
aumentan el tamaño de sus mamas, los varones manifiestan un cambio en sus
genitales y en ambos sexos aparece el vello púbico.
Si bien el cambio físico es el más importante en este período,
en el que un niño se convierte en un adulto, los cambios sicológicos también
tienen una gran importancia. Es en la adolescencia en donde se manifiestan los
mayores cuestionamientos. El individuo comienza a sentir una necesidad de
autosuficiencia y de buscar su propia identidad. Comienza a aprender de sus
propias experiencias y a buscar sus propias respuestas. Es por ello que aparecen
las diferencias con los padres, especialmente si no existe comunicación y
confianza. El adolescente comienza una búsqueda de independencia pero a pesar de
mostrarse resuelto en sus decisiones, sufre de una inseguridad que lo pone
frente a muchos factores de riesgo. Es en esta etapa en donde muchos toman
caminos equivocados, en donde el querer probar las cosas, junto a una
impulsividad, llevan a la persona al consumo de drogas, la delincuencia, el
embarazo juvenil, etc. En este punto es fundamental el apoyo, la orientación y
la educación. Otros factores de protección son la buena nutrición, el ejercicio
físico, reglas en el hogar combinados con libertades que permitan al joven
experimentar en forma controlada y oportunidades de trabajo, entre otros.
Aunque la adolescencia significa tantos cambios y problemas
personales, también es una etapa maravillosa en la que se viven experiencias de
gozo y satisfacción que junto con las experiencias malas, sirven en conjunto
para vivir un proceso de maduración. Con una orientación sabia, un apoyo
perseverante y una buena educación, la adolescencia es una de las mejores y más
ricas etapas en la vida de una persona.
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